Cada temporada, las lesiones juegan un papel decisivo a la hora de determinar la posición final de los equipos. Esta campaña no es diferente. En toda la Premier League, varios clubes están afrontando los últimos meses con jugadores clave en la enfermería.
La baja de Dejan Kulusevski en el Tottenham durante 23 partidos ha sido particularmente costosa. La creatividad y el ritmo de trabajo del internacional sueco en el último tercio del campo son difíciles de igualar, y los Spurs han notado su ausencia en los partidos apretados.
La situación del Burnley es posiblemente la más difícil. Con Connor Roberts de baja durante 27 partidos y Zeki Amdouni ausente en 24, la plantilla se ha visto muy exigida en una etapa crítica. La profundidad de la plantilla se vuelve primordial cuando se acumulan las lesiones.
En el Chelsea, el último revés de Wesley Fofana es una frustración familiar. El historial de lesiones del central le ha impedido alcanzar la regularidad que su talento merece.
La lección es clara: las plantillas con mayor profundidad y los mejores programas de gestión de lesiones tienden a terminar más fuertes. El estado físico y la disponibilidad son los factores más subestimados en la lucha por el título.